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Dom, Jul

Ciencia y Tecnología

Santiago Marco, un investigador de 52 años del Instituto de Bioingeniería de Catalunya (IBEC), enfrentó una situación de salud crítica cuando una infección por Clostridioides difficile casi le cuesta la vida.

Todo comenzó con un dolor abdominal intenso que inicialmente se atribuyó a efectos secundarios de los antibióticos usados para tratar una neumonía. Sin embargo, el malestar persistió y empeoró, llevándolo finalmente a un hospital donde se diagnosticó la infección.

El tratamiento inicial con antibióticos no logró eliminar por completo la bacteria, y tras dos recaídas, Marco se enfrentó a la perspectiva de tomar antibióticos de por vida, una medida drástica con efectos adversos significativos para su salud. Fue entonces cuando descubrió los beneficios del trasplante de microbiota fecal (TMF), una terapia innovadora que ha demostrado ser altamente efectiva en casos de infecciones recurrentes por C. difficile.

Después de contactar con el Dr. Jordi Guardiola en el Hospital de Bellvitge, Marco se sometió a un trasplante de microbiota fecal mediante colonoscopia. El procedimiento resultó ser un éxito rotundo, erradicando la infección de manera definitiva y permitiéndole recuperar su salud plenamente.

El TMF funciona repoblando el intestino del paciente con microbiota intestinal sana obtenida de un donante. Este enfoque restaura el equilibrio natural del microbioma intestinal, crucial para prevenir que patógenos como C. difficile se reproduzcan descontroladamente. Actualmente, el TMF está aprobado internacionalmente para tratar infecciones recurrentes por C. difficile, pero también se investiga su potencial en otras condiciones como enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad y enfermedades neurológicas.

En Catalunya, el Hospital de Bellvitge y el Hospital Clínic de Barcelona han establecido el primer Banco de Microbiota de España, facilitando el acceso a esta terapia innovadora. El banco, respaldado por la administración catalana, procesa y almacena muestras de donantes seleccionados rigurosamente, garantizando la calidad y trazabilidad del tratamiento.

El caso de Santiago Marco ejemplifica cómo el TMF no solo puede salvar vidas, sino también abrir nuevas puertas en la medicina de precisión. Con un banco público de microbiota, Catalunya no solo trata a pacientes locales, sino que también lidera investigaciones que podrían transformar el futuro de la medicina a nivel global.

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