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Jue, Abr

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Lejos del festejo oficialista y de la narrativa triunfal del Gobierno Nacional, los números difundidos esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre el descenso de la pobreza encontraron una respuesta firme y contundente desde el sur del país.

La secretaria de Gobierno de Río Gallegos, Sara Delgado, cuestionó con dureza las cifras que indican una caída del 30% en el índice de pobreza, calificando al informe como “una estafa estadística al servicio del relato presidencial”.

“Realmente hay que ser muy chanta para decir que en Río Gallegos bajó la pobreza”, disparó Delgado en declaraciones que reflejan el clima de descontento creciente en la capital santacruceña.

Una ciudad golpeada por despidos, inflación y desamparo

Según el Indec, en Río Gallegos hay 39.584 personas en situación de pobreza y apenas 4.781 en la indigencia, una baja significativa respecto al semestre anterior. Sin embargo, la funcionaria municipal sostiene que esos datos están completamente desvinculados de la realidad cotidiana, donde se observa una demanda social triplicada, con personas que no logran cubrir ni lo básico.

“Llegan al municipio porque no pueden comprar alimentos, porque los echaron del laburo o porque tuvieron que abandonar el alquiler. Muchos siguen buscando trabajo hace más de un año y viven en una incertidumbre constante”, describió Delgado.

La funcionaria apuntó a los efectos del ajuste nacional y también a la inacción del gobierno provincial, al que acusó de “priorizar negocios con Milei” por sobre las necesidades concretas de la población.

El ajuste no entra en las planillas

Uno de los principales cuestionamientos al informe del Indec es la metodología utilizada, que mide la pobreza únicamente por ingresos y no contempla el impacto real de los alquileres, los tarifazos y la suba descontrolada de alimentos y medicamentos. Delgado fue tajante:

“¿En serio alguien puede creer que la canasta básica está más barata? En un país donde el consumo de leche y carne cayó a valores históricos, eso no tiene sentido”.

También remarcó que el Estado municipal está actuando en soledad, sin respaldo de Nación ni de Provincia, para asistir a familias que están en situaciones críticas. “Desde el corte de ayuda a los merenderos hasta el abandono de los despedidos de las represas y la obra pública, lo que vemos es un país que se achica y una provincia que se borra”, señaló.

Una pobreza que se vive, no que se calcula

La secretaria puso el foco en una problemática que el Gobierno prefiere invisibilizar: la pobreza de quienes tienen trabajo pero no les alcanza para vivir. “Hay familias con empleo formal que no pueden renovar contratos de alquiler. Gente que jamás había venido al municipio a pedir nada, hoy se va con un bolsón porque no puede sostener la olla”, relató.

En ese sentido, recordó que no se puede hablar de pobreza sin incluir la vivienda, el hábitat, la salud, la educación y el acceso real a servicios. “Lo del Indec es una foto vieja, editada y con filtro. No refleja nada de lo que estamos viendo en la calle”, concluyó.

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