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03
Jue, Abr

Economía

En plena caída brutal del consumo y con una inflación que sigue golpeando la mesa familiar, el Gobierno nacional oficializó este martes un nuevo aumento en las tarifas de luz.

Se trata de un incremento del 1,7%, que comenzará a regir en abril y se verá reflejado en las boletas del mes de mayo. El ajuste impactará sobre todos los usuarios residenciales, sin distinción de nivel de ingresos.

La decisión fue publicada en el Boletín Oficial, a través de las resoluciones 223 y 224 de la Secretaría de Energía, que marcan además una suba del 3,5% en el Valor Agregado de Distribución (VAD), el ítem que va directamente a las empresas distribuidoras como Edesur y Edenor. Por su parte, el Precio Estacional de la Energía (PEST) no sufrirá cambios este mes, luego de haber subido 2,5% en marzo.

Desde el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) justificaron la medida como parte de un “proceso de corrección tarifaria”, aunque para millones de hogares, la sensación es otra: cada mes se paga más, aunque se consuma lo mismo o incluso menos.

Las cifras que golpean el bolsillo

Según los nuevos valores, una familia con un consumo promedio de 250 kilowatts mensuales podría pagar entre $40.700 y $100.100, dependiendo del nivel de subsidio asignado.

Estos son los valores oficiales:

- Nivel 1 (altos ingresos): Desde abril pagan alrededor de $100.116 por mes, sin subsidio.
- Nivel 2 (bajos ingresos): Pagan $40.872, con bonificación del 65% sobre el bloque subsidiado de 350kw. El excedente se paga a precio completo.
- Nivel 3 (ingresos medios): Abonan cerca de $54.162, con bonificación del 50% hasta los 250kw mensuales. Más allá de eso, el costo se dispara.

Este esquema fue diseñado en base al proceso de segmentación de subsidios que se implementó durante 2022, y que el actual Gobierno profundizó con una política de "tarifa plena" para sectores medios y altos.

Luz cara, país oscuro

Desde sectores críticos aseguran que este tipo de ajustes no mejora el servicio ni garantiza inversiones. Por el contrario, las distribuidoras siguen acumulando reclamos, cortes prolongados y problemas de infraestructura, en especial en zonas populares del AMBA.

Mientras tanto, el aumento llega en un momento donde los sueldos pierden sistemáticamente contra la inflación y el acceso a servicios básicos se convierte en un lujo. La última actualización de la Canasta Básica indica que una familia necesita más de $1.057.000 mensuales para no ser considerada pobre, y más de $468.000 para no caer en la indigencia.

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