El INDEC marcó un 2,8% en diciembre y un arrastre del 12,9% para 2026, pero el presidente insiste con el relato optimista y se aferra al marketing de su ministro.
El INDEC confirmó lo que cualquier ciudadano ya sabía antes de mirar los gráficos: los precios no paran. Diciembre cerró con una inflación del 2,8%, superior al 2,3% que proyectaba el mercado, y el índice acumula ocho meses consecutivos de aceleración. Sin embargo, Javier Milei eligió celebrar a su ministro Luis “Toto” Caputo, calificándolo como “el más grande”.
¿El más grande de qué? ¿De los relatos?
Mientras el presidente intenta instalar la narrativa de un “proceso desinflacionario”, los datos oficiales revelan una realidad menos marketinera: el 2025 terminó con un 31,5% de inflación interanual, y el promedio anual fue del 41,9%. Incluso diciembre superó el registro del año anterior (2,7%).
El pass through, esa relación entre devaluación y precios que Caputo minimiza, está más que activo. La devaluación del peso fue de 28,5%. La inflación, del 31%. Prácticamente calcados.
Para el economista Martín Kalos, el escenario no tiene misterio: “Hace ocho meses que se acelera. El arrastre para 2026 es de 12,9%”. Un piso alto, que anticipa un verano caliente y un otoño con más ajuste.
De hecho, las consultoras privadas ya proyectan un 30% para 2026, triplicando el 10% prometido por Milei y Caputo en el Presupuesto aprobado por el Congreso. Más que error de cálculo, parece subestimación deliberada.
Entre regulados y góndolas, el ajuste se siente
En la región metropolitana, los precios de alimentos vienen con fuerza desde la primera semana de enero. El pollo subió 4,9%, las frutas y verduras hasta 7,9%, y los productos de consumo masivo treparon un 2,3% solo en siete días, según CEPA.
Los precios regulados no se quedan atrás. Electricidad, gas y prepagas suben 2,5%. La VTV escaló 22% y el transporte ya aumentó más de 4%. En marzo, se sumará educación. Tarifas, salud y movilidad exprimen a la clase media, mientras el relato oficial se cuelga de comparaciones con 2017.
La canasta básica alimentaria (CBA) subió 4,1% solo en diciembre. La total, un 27,7% en todo el año, con cifras que implican que una familia tipo necesitó más de 1,3 millones de pesos para no ser pobre. El salario promedio, incluso con bono, ni se le acerca.
Y, como frutilla del ajuste, las ventas minoristas cayeron 5% en diciembre. Ni fiestas ni aguinaldo salvaron el consumo, señal de un mercado interno que sigue en retracción.
Toto, ¿el más grande?
En 2017, Caputo era ministro de Finanzas. En 2018, presidente del Banco Central. Hoy vuelve a estar en el centro del ring, esta vez como arquitecto de un ajuste que agrava la deuda en pesos y no logra contener la inflación. Pero Milei no duda: “Toto es el más grande”. Fin.
Un cierre más de Twitter que de gestión.
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