Un nuevo análisis del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko, realizado por un equipo liderado por la científica planetaria Kathleen Mandt, reabre el debate sobre el papel de los cometas en la provisión de agua a la Tierra.
Los resultados, publicados en Science Advances, desafían mediciones previas que descartaban a los cometas como una fuente significativa de agua para nuestro planeta.
Los cometas de la familia Júpiter, como el 67P, contienen material primitivo del sistema solar. Durante décadas, los científicos han intentado determinar si el agua de estos objetos está relacionada con la de los océanos de la Tierra. Para ello, se utiliza la proporción entre deuterio (un isótopo de hidrógeno más pesado) y el hidrógeno normal, que varía dependiendo de la distancia al Sol donde se formó el objeto.
El agua con alto contenido de deuterio se asocia con ambientes más fríos, como los de los cometas, mientras que el agua con bajo contenido de este isótopo es típica de asteroides formados más cerca del Sol.
Las mediciones realizadas entre 2014 y 2016 por la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA) revelaron que el agua de 67P tenía tres veces más deuterio que la de los océanos de la Tierra. Esto llevó a muchos a descartar a los cometas de la familia Júpiter como posibles fuentes de agua para nuestro planeta.
El equipo de Mandt aplicó una técnica estadística avanzada para analizar más de 16.000 mediciones de Rosetta durante su misión, revelando que las proporciones de deuterio en el 67P estaban influenciadas por el polvo cometario.
Cuando un cometa se aproxima al Sol, su superficie se calienta, liberando gases y polvo con trozos de hielo. Según el nuevo análisis, el agua con mayor contenido de deuterio tiende a adherirse a los granos de polvo. Cuando estos granos liberan agua en la coma (la nube de gas y polvo alrededor del cometa), las mediciones realizadas cerca de la nave espacial pueden sobreestimar el contenido de deuterio del cuerpo del cometa.
Los investigadores descubrieron que, al medir el agua en regiones más alejadas de la coma, donde el polvo ya ha perdido su contenido de agua, los valores de deuterio son similares a los de los océanos terrestres.
Este hallazgo reaviva la posibilidad de que los cometas de la familia Júpiter hayan contribuido al agua de la Tierra hace miles de millones de años, durante una ola de colisiones de cometas y asteroides con los planetas interiores. Además, la investigación sugiere que futuras misiones deberán considerar el impacto del polvo en las mediciones para obtener datos más precisos.
"Esto nos permite reevaluar las observaciones pasadas y planificar mejor las futuras misiones para comprender cómo se formó el agua en el sistema solar", destacó Mandt.
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