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Jue, Feb

Economía

La cadena registró incobrables por $19.255 millones y una rentabilidad que se redujo a menos de la mitad.

La cadena La Anónima atraviesa un escenario complejo, marcado por la caída del consumo en su principal unidad de negocios y un fuerte incremento de la morosidad. El último balance muestra un cargo por incobrabilidad de $19.255 millones, muy por encima de los $2.830 millones registrados en el mismo período del ejercicio anterior. El salto, de casi siete veces, impactó directamente en los resultados y dejó al descubierto el deterioro en la capacidad de pago de los clientes.

El negocio de supermercados, que explica el 87,39% de la facturación total, registró una caída del 4,22% en las ventas. El retroceso se produjo incluso con la apertura de nuevas sucursales en distintas localidades del país, lo que refleja un contexto de menor demanda y poder adquisitivo debilitado en las regiones donde opera la empresa.

En contraste, el segmento frigorífico mostró un desempeño opuesto. Con una participación del 11,79% en los ingresos, las ventas crecieron 57,71%, impulsadas por mejores precios internacionales y un mayor volumen exportado. Este resultado permitió compensar parcialmente la debilidad del mercado interno y consolidó al negocio cárnico como un pilar cada vez más relevante dentro del grupo.

También se destacó el crecimiento del segmento financiero vinculado a tarjetas de crédito, que aumentó 106,20% interanual. Sin embargo, su peso en la facturación sigue siendo marginal, con apenas el 0,82% del total.

Pese a sostener el nivel general de ingresos, la rentabilidad mostró un deterioro significativo. El resultado operativo se redujo a $12.001 millones, frente a los $22.246 millones del año anterior, lo que representa una caída del 46%. A esto se sumó un incremento de los gastos operativos del 4,21%, que alcanzaron los $399.290 millones, impulsados principalmente por aumentos salariales derivados de acuerdos paritarios y ajustes en la estructura de personal.

La suba de la morosidad fue otro factor determinante. Según informó la compañía, la pérdida por incobrables está vinculada al crecimiento de los saldos con clientes y al aumento del índice de mora. Dado que La Anónima financia consumo a través de su tarjeta propia y convenios financieros, el dato funciona como un termómetro del deterioro en la economía de los hogares.

El resultado financiero también evidenció presión. La ganancia antes de impuestos cayó a $7.475 millones, lejos de los $34.426 millones obtenidos en el mismo período del año anterior. Finalmente, la utilidad neta fue de $9.709 millones, equivalente al 0,65% de los ingresos, muy por debajo del 1,71% registrado previamente.

El balance deja un cuadro nítido: el negocio tradicional pierde dinamismo en un mercado interno debilitado, mientras el frigorífico gana peso gracias a la exportación. De cara a los próximos meses, la empresa enfrenta un doble desafío: recuperar volumen en supermercados y contener el riesgo crediticio en un contexto en el que la recuperación del consumo todavía no logra consolidarse.

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