Un equipo internacional liderado desde el Centro de Astrobiología identificó al exoplaneta con condiciones térmicas ideales y ausencia de rotación sincronizada, lo que lo convierte en un objetivo clave para futuros estudios de habitabilidad.
En el vasto catálogo de planetas conocidos fuera de nuestro sistema solar, TOI‑2093 c emerge como uno de los candidatos más sólidos para la búsqueda de vida extraterrestre. Así lo determinó un estudio liderado por los astrofísicos Jorge Sanz Forcada y Esther González Álvarez, del Centro de Astrobiología (CAB) —una institución mixta del CSIC y el INTA en España—, publicado recientemente en la revista Astronomy & Astrophysics bajo el título “A planetary system with a sub‑Neptune planet in the habitable zone of TOI‑2093”.
¿Qué lo hace especial?
TOI‑2093 c orbita en lo que los astrónomos denominan la zona habitable: esa franja alrededor de una estrella donde las condiciones de temperatura podrían permitir la existencia de agua líquida en la superficie, uno de los requisitos básicos para la vida tal como la conocemos. Su estrella es de tipo espectral K5V, más fría que el Sol pero más estable para estos efectos que las clásicas enanas rojas (tipo M), cuyas cercanas zonas habitables suelen forzar a sus planetas a quedar “bloqueados” en rotación, mostrando siempre la misma cara a su estrella —un factor que complica la habitabilidad.
TOI‑2093 c tiene una temperatura de equilibrio compatible con agua líquida y una órbita de 54 días, que lo mantiene lo suficientemente alejado como para evitar esa sincronización rotacional que afecta negativamente la climatología planetaria en entornos M. Esto lo sitúa en una posición más favorable que otros exoplanetas similares descubiertos hasta ahora.
Datos y metodología
El equipo obtuvo datos a partir del Telescopio Espacial TESS de la NASA y del espectrógrafo CARMENES, instalado en el observatorio de Calar Alto (España). Con esa información fue posible medir con precisión la masa y el tamaño de TOI‑2093 c, parámetros esenciales para evaluar su estructura y potencial de retener atmósfera.
El sistema TOI‑2093 contiene al menos dos planetas, siendo TOI‑2093 c el más externo y el que reside en la zona habitable. Aunque el planeta no es pequeño —aproximadamente dos veces el tamaño de la Tierra y con una gravedad estimada en tres veces la terrestre— su composición parece similar a la terrestre, lo que lo diferencia de otros mundos más masivos que dificultan la formación de condiciones propicias para la vida.
Comparaciones y contexto
Hasta la fecha, se han detectado cerca de dos docenas de exoplanetas en zonas habitables alrededor de estrellas solares (tipos F, G o K) con caracterizaciones razonablemente sólidas. Sin embargo, en la mayoría de esos casos los planetas resultan mucho más grandes que la Tierra, lo que implica atmosferas más densas y condicionamientos físicos que pueden ser hostiles para la vida.
TOI‑2093 c rompe con parte de ese patrón al combinar:
Tamaño relativamente moderado para un planeta fuera del sistema solar.
Órbita estable y no sincronizada.
Estrella anfitriona menos agresiva que las enanas rojas.
Temperatura gesturable para agua líquida.
Próximos pasos en la búsqueda de vida
El estudio aclara que nuevas observaciones de la atmósfera de TOI‑2093 c serán fundamentales para evaluar con mayor detalle su potencial de habitabilidad. Esto implica análisis espectroscópicos que puedan revelar la presencia de gases como agua, oxígeno o metano, considerados posibles indicadores de procesos biológicos o prebiológicos.
Para la comunidad astrofísica, TOI‑2093 c representa un puente crucial entre descubrimientos técnicos y preguntas ancestrales: ¿es la vida fuera de la Tierra un fenómeno común o extraordinario? Este exoplaneta entrega uno de los escenarios más claros hasta ahora para empezar a buscar una respuesta.
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