Investigadores siguieron a jóvenes hasta los 23 años y encontraron vínculos entre el consumo temprano y mayores consultas médicas. El inicio tardío reduce riesgos en salud mental.
Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad McGill (Canadá) refuerza la preocupación sobre los efectos del consumo temprano y frecuente de cannabis durante la adolescencia. Según los resultados, quienes comienzan antes de los 15 años y mantienen un uso regular son significativamente más propensos a necesitar atención médica por depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, lesiones físicas y enfermedades respiratorias en la adultez joven.
La investigación utilizó datos del Estudio Longitudinal de Desarrollo Infantil de Quebec, que siguió a miles de jóvenes entre los 12 y 17 años, y luego cruzó esa información con sus registros de atención médica hasta los 23 años. Se trata del primer estudio en su tipo que logra vincular directamente patrones de consumo con consultas sanitarias verificables.
Riesgos más altos si se empieza antes de los 15
“El cerebro está en un período crítico de desarrollo en esa etapa, lo que puede volverlo más vulnerable a los efectos del cannabis”, explicó Massimiliano Orri, psiquiatra e investigador del Centro de Investigación Douglas. El estudio mostró que quienes comenzaron el consumo diario o casi diario antes de los 15 años tenían tasas significativamente más altas de atención médica por trastornos de salud mental, además de problemas físicos.
Por otro lado, quienes comenzaron a consumir después de los 15 años también registraron problemas físicos en la adultez, aunque no mostraron aumento en las consultas por salud mental.
El análisis consideró múltiples factores de riesgo previos, como condiciones del hogar, salud infantil y entorno social. Aun así, los resultados sugieren que el cannabis en sí mismo puede ser un factor agravante, según señaló Pablo Martínez, coautor del estudio.
Salud pública y edad legal
El estudio también reabre el debate sobre las edades mínimas legales y la eficacia de las políticas públicas de prevención. En Quebec, por ejemplo, la edad legal para comprar cannabis es 21 años, la más alta de Canadá. Aun así, el acceso facilitado por la legalización y las actitudes sociales más permisivas siguen influyendo en el uso adolescente.
“Retrasar el inicio del consumo es clave”, remarcó Orri. “Las intervenciones preventivas deben centrarse en los jóvenes que podrían comenzar temprano y usar con frecuencia”.
El estudio no establece causalidad directa, pero aporta evidencia sólida para fortalecer programas educativos y políticas sanitarias, y desarma la idea de que el uso temprano de cannabis es inocuo.
Fuente: https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.39977
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