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04
Mié, Feb

Interés General

El Comité de Integridad de la empresa Nucleoeléctrica Argentina denunció contrataciones irregulares impulsadas por gerentes designados por el Demian Reidel (asesor de Javier Milei). Los trabajadores piden protección y transparencia.

Corrupción sin fisuras, blindaje político y privatización por goteo. La tríada que define lo que ocurre por estas horas en Nucleoeléctrica Argentina, la firma estatal que opera Atucha I, II y Embalse, y que ahora está en el centro de un escándalo explosivo con derivaciones judiciales, sindicales y éticas.

El detonante fue una denuncia interna que reveló un patrón sistemático de licitaciones infladas a valores absurdos, especialmente en servicios tercerizados como limpieza e IT. Un informe del Comité de Integridad de la empresa alertó sobre presuntas maniobras fraudulentas impulsadas por funcionarios designados por Demian Reidel, exjefe de asesores de Javier Milei y hoy presidente de Nucleoeléctrica. El directorio actuó con firmeza: les retiraron firma y apartaron del cargo al Gerente General Marcelo Famá y al Gerente de Coordinación Hernán Pantuso.

La licitación que desató la tormenta es grotesca: una contratación de limpieza que debería rondar los USD 600 mil, fue finalmente licitada por USD 6,4 millones, excluyendo a una decena de oferentes para beneficiar a una única firma: LX Argentina. ¿Casualidad o direccionamiento? La respuesta flota como una nube radiactiva en los pasillos de Vicente López, donde funciona el edificio central de la empresa.

Las irregularidades no se agotan ahí. Otra denuncia involucra un proyecto de migración de software que pasó de USD 600.000 a USD 7 millones, un salto del 1066,7% sobre el presupuesto original. Todo mientras el Gobierno nacional intenta acelerar la privatización de una empresa superavitaria, una joya energética que genera dólares y estabilidad al sistema.

Desde ATE Zárate, gremio con fuerte presencia en Atucha, el secretario general Fernando Pérez fue categórico: “Esto empezó cuando quisieron despedir a profesionales con más de 30 años. El hilo se cortaba por lo más delgado para ocultar una estafa estructural”. También mencionó el rol clave de Juan Nolazco, el denunciante interno que —según sus pares— arriesgó su seguridad personal para exponer el entramado mafioso dentro de una empresa que Milei pretende regalar al mercado.

Reidel, con pasado en el Banco Central durante el macrismo, aparece otra vez en una maniobra oscura, intentando hacer “de prepo” lo que no pudieron en 2015-2019: liquidar el Estado a precio vil. Pero esta vez, las denuncias llegaron antes. Y los trabajadores se plantaron.

El caso pone en jaque no sólo una administración, sino una concepción entera del Estado. Lo que está en juego en Nucleoeléctrica no es sólo quién barre los pasillos de Atucha, sino quién se queda con la energía, los dólares y el futuro del sistema energético nacional.

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