En medio de la peor crisis social y fiscal en años, el Gobierno de Claudio Vidal decide evitar dar respuesta a una solicitud legislativa que buscaba sostener salarios y servicios básicos en municipios de la provincia de Santa Cruz.
Así puede leerse el destrato del gobierno de Claudio Vidal a un proyecto de resolución presentado por ocho legisladores provinciales, que pide una asistencia financiera urgente para los municipios de Santa Cruz. No es un proyecto “ideológico” ni una jugada política: es un intento por evitar que colapsen los servicios esenciales, los salarios municipales y el tejido social en una provincia desbordada por la crisis.
La propuesta, impulsada por Carlos Santi, Eloy Echazú, Agostina Mora, José Bodlovic, Carlos Godoy, Karina Nieto, Lorena Ponce y Rocío García, busca que el Ministerio de Economía gire fondos extraordinarios antes de diciembre. Es una advertencia concreta: las comunas no pueden garantizar ni lo básico. Pero el Ejecutivo optó por lo que ya se volvió una constante: la no respuesta.
Crisis estructural y municipios al borde
Los números son demoledores. Más de 10.000 empleos formales perdidos, recorte de coparticipación, comercios cerrando a ritmo inédito, caída del 8,7 % en la actividad económica y una pérdida de poder adquisitivo sin precedentes. A esto se suman los despidos petroleros, el desdoblamiento de sueldos estatales y la falta de asistencia a los sectores más golpeados.
Mientras los intendentes —de todos los colores políticos— advierten que no pueden pagar sueldos ni garantizar servicios mínimos, el gobierno provincial decide mirar para otro lado. No se trató el proyecto en comisión, no se emitió dictamen, no se incluyó en el temario. Solo evasivas.
“Orden” para pocos, caos para muchos
El discurso de Vidal se sostiene en la necesidad de “orden fiscal”, pero en la práctica eso significa ajuste sin amortiguadores sociales. El gobierno provincial no plantea soluciones estructurales ni contiene el impacto del ajuste nacional que él mismo apoya. Se parapeta en la retórica de la austeridad mientras deja a las comunas sin margen para actuar.
La paradoja es evidente: se exige eficiencia local sin recursos, mientras se recortan transferencias y se impone un modelo de gestión centralizado, hermético y ajeno al drama social que se vive en los barrios.
La omisión también gobierna
Negarse a debatir un proyecto de salvataje no es neutral. Es una toma de posición. Significa que el gobierno de Claudio Vidal está dispuesto a dejar caer a los municipios si eso le permite sostener su relato de control fiscal. Pero el precio lo pagan los vecinos: los trabajadores precarizados que no cobran, los barrios que quedan sin recolección ni atención sanitaria, los sectores vulnerables que pierden toda red de contención.
El Ejecutivo no puede fingir sorpresa si el descontento social se profundiza. La crisis no se resuelve con discursos ni con gacetillas: se resuelve con decisiones, con partidas presupuestarias, con voluntad de no dejar caer lo poco que queda.
Hoy, la omisión es la forma de gobierno. Y eso tiene consecuencias.
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