La pérdida de poder adquisitivo y el peso creciente de los servicios públicos siguen golpeando al comercio minorista, que acumula una baja del 3,3% en el primer cuatrimestre.
El consumo masivo volvió a caer en abril y confirmó que la recuperación todavía no aparece en la vida cotidiana de las familias. Según el último informe Tendencias de Consumo Masivo de la consultora Scentia, las ventas promedio de todos los segmentos retrocedieron 3,8% frente al mismo mes de 2025.
La baja fue menor que la de marzo, cuando el desplome había llegado al 5,1%, pero aun así se ubicó como la segunda contracción más profunda de 2026, por encima del 3,4% registrado en febrero. En el acumulado de los primeros cuatro meses del año, los despachos de los comercios acumularon una caída del 3,3%.
El dato muestra que la caída del salario y el peso creciente de los servicios públicos sobre los presupuestos familiares siguen condicionando el consumo. La foto se repite en supermercados, autoservicios, mayoristas y comercios de cercanía: las familias compran menos, priorizan lo indispensable y recortan rubros que antes formaban parte del consumo habitual.
En supermercados, las ventas cayeron 4,5% interanual y también retrocedieron 4,5% frente a marzo. El canal acumula una baja del 5,2% en el primer cuatrimestre, lo que lo ubica entre los más golpeados del período. No se trata de una caída marginal: el supermercado concentra buena parte de las compras planificadas del hogar, por lo que su retroceso marca un deterioro concreto en la capacidad de consumo.
Los autoservicios independientes tampoco escaparon a la tendencia. Vendieron 3% menos que en abril del año pasado y 2,2% menos que en marzo. En los primeros cuatro meses de 2026, la caída interanual acumulada llegó al 4%. El dato confirma que la retracción no se limita a las grandes cadenas, sino que también atraviesa a los comercios de proximidad.
El golpe fue todavía más fuerte en kioscos y comercios tradicionales, como almacenes de barrio. En ese segmento, las ventas de abril cayeron 4,8% interanual y 6,6% en la comparación mensual. En el acumulado anual, la baja fue del 2,2%. Son canales especialmente sensibles al consumo diario, al gasto chico y a la compra impulsiva, por lo que su retroceso refleja un bolsillo cada vez más ajustado.
El canal mayorista también mostró números negativos: vendió 4,5% menos que en abril de 2025 y 4,3% menos que en marzo de este año. La caída acumulada fue del 4,5%. Este comportamiento resulta relevante porque el mayorista suele funcionar como refugio para hogares que buscan mejores precios o compras de volumen para estirar el ingreso. Que también caiga allí indica que el problema no es sólo de precios, sino de poder de compra.
Las farmacias fueron una excepción parcial. Registraron una suba interanual de 0,1%, aunque con una variación mensual del 9,4%. De todos modos, el promedio acumulado también quedó en terreno negativo, con una baja del 1%. El dato muestra que incluso rubros ligados a necesidades sensibles no logran sostener una dinámica clara de recuperación.
El contraste más fuerte apareció en el comercio electrónico, que creció 40,4% interanual en abril y acumuló una suba del 33,6% en el primer cuatrimestre. Sin embargo, en la comparación contra marzo cayó levemente, 0,1%. Además, el propio informe advierte que este canal representa una porción muy reducida del negocio comercial general, por lo que su crecimiento no alcanza para compensar el retroceso del consumo masivo tradicional.
La lectura por productos confirma una racionalización forzada del consumo. Las ventas de impulsivos, generalmente no planificadas y asociadas a compras espontáneas, fueron las que más cayeron: 12% en el promedio general y hasta 14,1% en supermercados. Es el primer recorte lógico cuando el ingreso no alcanza: desaparecen los extras.
También cayó con fuerza el rubro perecederos, con una baja del 7,8%. Son productos de corta duración y menos útiles para hogares que necesitan estirar al máximo cada compra. La categoría desayuno y merienda retrocedió 7,6%, otro dato que muestra cómo la crisis empieza a ordenar prioridades dentro del hogar.
Más preocupante todavía es la caída en segmentos básicos. Limpieza de ropa y hogar retrocedió 5,9%, mientras que alimentación cayó 3,6%. Higiene y cosmética bajó 0,3%. Cuando empiezan a contraerse rubros esenciales, el problema deja de ser una postergación de consumos secundarios y pasa a mostrar un ajuste más profundo dentro de la economía familiar.
En abril sólo crecieron las bebidas, tanto con alcohol como sin alcohol, los únicos rubros con datos positivos. El resto del mapa del consumo quedó teñido de rojo, con señales de contracción extendidas y persistentes.
El informe de Scentia, elaborado con información de 8.000 puntos de venta de todo el país, deja una conclusión difícil de maquillar: la caja diaria de los comercios sigue sintiendo la recesión. Puede haber una caída algo menor que la de marzo, pero no hay recuperación sostenida. El consumo masivo continúa retrocediendo porque el ingreso real no alcanza, los servicios se llevan una porción creciente del presupuesto y las familias ajustan incluso en alimentos, limpieza y compras de cercanía.