La contracción se concentró en supermercados y farmacias, según datos de Scentia. La Universidad de Palermo registró subas por crédito en bienes durables, aunque también detectó un retroceso en el último mes del año.
El consumo masivo registró en diciembre su segunda caída mensual consecutiva, cerrando el año con una baja interanual de 0,3%, según el informe mensual de la consultora Scentia. No obstante, 2025 terminó con un crecimiento acumulado del 2%, sostenido en parte por un incremento en el consumo financiado, especialmente de bienes durables.
La contracción de diciembre se explicó en gran parte por el retroceso en Supermercados de cadena (-4%) y Farmacias (-1,9%), junto con caídas marcadas en varias canastas clave: “Impulsivos” (-6%), “Desayuno y merienda” (-2,3%) y “Limpieza de ropa y hogar” (-2,3%). En cuanto al desglose por producto, los electrónicos, bebidas y lácteos fueron los que más disminuyeron en términos reales, mientras que las carnes mostraron un crecimiento sostenido.
Desde el punto de vista de los medios de pago, el informe destaca que las operaciones mediante QR y transferencias (“otros medios de pago”) fueron las únicas que mostraron una suba. En cambio, el uso de tarjetas de crédito, si bien sigue siendo el más frecuente, registró una caída significativa.
En paralelo, un reporte de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP) arrojó que el consumo total acumulado en 2025 creció 10,3%, impulsado mayormente por el acceso al crédito y el repliegue hacia bienes durables. Sin embargo, diciembre marcó la primera caída interanual en 15 meses, reflejando una desaceleración.
Entre los rubros con mayores incrementos anuales, la UP relevó:
- Préstamos hipotecarios (+232%)
- Préstamos personales (+137,9%)
- Compra de autos (+56,8%)
- Compras con tarjeta (+51,6%)
- Adelantos en cuenta corriente (+47,2%)
En contrapartida, las bajas más notorias se dieron en autoservicios mayoristas (-7,6%), espectáculos y juegos infantiles (-6,8%), perfumería y farmacia (-6,2%), ropa y artículos deportivos (-2,1%) y restaurantes tradicionales (-1,3%).
En definitiva, los datos consolidan una doble dinámica: un año con aumento generalizado del consumo gracias a financiamiento, pero con dificultades para sostener la demanda básica en el cierre del año, posiblemente afectada por la inflación, la incertidumbre macroeconómica y un menor poder adquisitivo en los hogares.
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