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La propuesta está destinada al Club de Jóvenes y Adultos del área de discapacidad y busca brindar herramientas prácticas para el desarrollo personal y la futura inserción en el trabajo.

La Municipalidad de Río Gallegos puso en marcha un taller de panadería y pastelería orientado al Club de Jóvenes y Adultos del área de discapacidad, con el objetivo de promover la inclusión social y acercar herramientas concretas para una futura inserción laboral.

La propuesta se desarrolla en la Escuela de Oficios y Emprendimientos y es impulsada por el Departamento de Políticas para Personas con Discapacidad. La capacitación combina aprendizaje gastronómico, acompañamiento personalizado y trabajo en grupos reducidos, en una experiencia que busca fortalecer la autonomía de los participantes y ampliar sus posibilidades de desarrollo personal.

El proyecto comenzó a gestarse hace un año, a partir del trabajo articulado entre el área municipal, el Club de Jóvenes y Adultos y el cuerpo técnico. Actualmente funciona como una prueba piloto, con clases los lunes y martes de 14 a 16 horas. La modalidad contempla seis encuentros por grupo, con entre seis y siete alumnos, para garantizar una atención cercana durante todo el proceso de aprendizaje.

Emanuel Tureuna, integrante del Departamento de Políticas para Personas con Discapacidad, destacó la importancia de haber concretado una iniciativa que venía trabajándose desde hace tiempo. “Era una propuesta que queríamos desarrollar desde hace mucho tiempo. El capacitador acercó la idea, decidimos impulsarla y hoy, gracias al trabajo de todo el equipo, podemos verla en marcha”, expresó.

El taller está a cargo del instructor Germán Quintero, quien se formó profesionalmente durante la pandemia y asumió esta experiencia como su primer curso. Para el capacitador, la propuesta representa tanto un desafío como una oportunidad para construir un espacio inclusivo desde el oficio.

“Es un desafío importante y muy hermoso porque es el primer curso que doy. Poder llevar adelante un espacio inclusivo me llena de satisfacción. La idea es que los chicos no solo aprendan, sino que también puedan contar con una actividad diaria y, en un futuro, con una salida laboral formal”, señaló Quintero.

Durante las clases, los participantes avanzan en distintas preparaciones que combinan recetas clásicas y otras de mayor complejidad. Actualmente trabajan en la elaboración de pan árabe y pizzas tradicionales e integrales. En los próximos módulos, incorporarán panes saborizados y una receta de autor: empanadas de dulce de leche con masa de chocolate.

Como instancia final, los estudiantes deberán elegir y elaborar de manera autónoma una receta especial, con la intención de poner en práctica los conocimientos adquiridos durante la capacitación. Ese cierre también apunta a reforzar la confianza, la toma de decisiones y la independencia dentro del espacio de trabajo.

La respuesta de la comunidad ya superó las expectativas iniciales. Según se informó, la demanda generó una importante lista de espera, por lo que el Municipio evalúa replicar la experiencia y abrir futuras inscripciones a toda la comunidad. La prueba piloto, en ese sentido, aparece como el primer paso de una política que busca unir capacitación, inclusión y oportunidades reales desde el ámbito local.