Durante una presentación, el diputado nacional Máximo Kirchner apuntó contra la gestión del Gobierno de Javier Milei, el endeudamiento y la fuerte caída del consumo.
Durante la presentación del libro “Proscripta y sublevada: Crónicas ardientes de una Argentina indomable”, el diputado nacional Máximo Kirchner expuso una mirada crítica sobre la situación política y económica del país, con cuestionamientos directos al Gobierno nacional y a los resultados de su gestión.
En su intervención, el dirigente puso el foco en la realidad cotidiana de la población y planteó dudas sobre la efectividad de las políticas implementadas. En ese sentido, señaló que no se perciben mejoras en la calidad de vida y vinculó esta situación con indicadores como la caída del consumo interno y el sostenimiento de niveles de inflación.
Kirchner remarcó que los datos económicos deben analizarse en relación directa con el impacto social. Según sostuvo, la disminución en el consumo de alimentos y bienes básicos refleja un deterioro en las condiciones de vida, que se traduce en dificultades concretas para amplios sectores de la población.
En ese marco, también cuestionó el endeudamiento externo y la disponibilidad de recursos en los últimos años. Señaló que, pese a los ingresos extraordinarios y el financiamiento internacional, esos fondos no se tradujeron en mejoras estructurales ni en un alivio para la ciudadanía.
A lo largo de su discurso, el diputado reivindicó políticas impulsadas durante gestiones anteriores, especialmente aquellas vinculadas al desarrollo energético y la intervención del Estado en sectores estratégicos. En ese contexto, destacó el rol de Vaca Muerta y del gasoducto Néstor Kirchner como motores de la balanza energética.
Además, defendió herramientas como las moratorias jubilatorias y programas de inclusión social, a las que definió como mecanismos de reparación frente a desigualdades generadas en períodos anteriores.
El dirigente también se refirió a la situación judicial de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a la que consideró injusta, y cuestionó el clima político actual, al que describió atravesado por discusiones superficiales que dejan de lado debates de fondo.
En el tramo final, Kirchner planteó la necesidad de discutir el modelo de país y el rol del Estado en la economía. Sostuvo que el eje del debate no debe centrarse en figuras individuales, sino en las políticas necesarias para mejorar las condiciones de vida y fortalecer el sistema democrático.
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