La vicepresidenta Victoria Villarruel llegó este viernes a Santa Cruz, donde desarrolló una agenda que incluyó reuniones con autoridades provinciales, empresarios y gremios.
La visita se concretó a partir de gestiones impulsadas por los senadores santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, quienes promovieron el viaje de la segunda autoridad del país.
La recorrida tuvo un eje explícitamente político.
Villarruel realizó una recorrida por la provincia que incluyó su paso por Caleta Olivia y su llegada a la localidad de Las Heras, en el marco de una agenda federal.
Consultada sobre su alejamiento con Javier Milei, admitió que "falta unión" pero que ella está haciendo "lo que le corresponde", recorriendo el país como presidenta del Senado.
En paralelo, su llegada se relacionaría con un armado electoral para el 2027.
La respuesta desde el oficialismo municipal de Río Gallegos no tardó.
La secretaria de Gobierno de Río Gallegos, Sara Delgado, manifestó su enérgico rechazo ante la visita, y a través de sus redes sociales fue contundente: sostuvo que ni la distancia de Villarruel con Milei ni los halagos de sectores del peronismo van a tapar que la vicepresidenta es la cara visible de la reivindicación del terrorismo de Estado.
Delgado amplió su crítica más allá del plano histórico.
Sostuvo que "el agravio no termina con ese pasado continuo" y que la visita "violenta" porque Villarruel representa a un gobierno que dejó a más de la mitad de los argentinos en la pobreza e hizo que más de un millón de chicos se acuesten con la panza vacía.
El blanco más inmediato del cuestionamiento fueron los propios anfitriones.
La funcionaria apuntó directamente contra los senadores Carambia y Gadano, señalando que "no tienen vergüenza de recibir con bombos y platillos a la defensora de Videla".
Y fue más allá: les recordó a los legisladores que "unirse por el hilo inmundo del espanto nunca sale bien", y les señaló cómo se cae a pedazos la alianza antikirchnerista "Por Santa Cruz".
El cruce tiene antecedentes concretos.
La visita se da en un momento de reconfiguración política en el que Villarruel ya se escindió del gobierno nacional, y el propio Milei la acusó públicamente de traicionarlo y de intentar boicotear su gestión.
Ese corrimiento no alcanza, según Delgado, para separar a la vicepresidenta del proyecto de gobierno.
La funcionaria invitó a la sociedad santacruceña a no creer que Villarruel es algo distinto al gobierno de Milei: la calificó como "arquitecta del modelo de saqueo y crueldad" y señaló que relativizó tanto los crímenes de la dictadura como el dolor que causan la pobreza y el hambre.
No es la primera vez que Delgado adopta posiciones confrontativas ante el gobierno provincial y el nacional.
La secretaria ya había denunciado que Claudio Vidal negoció la reforma laboral a cambio de beneficios desconocidos, y cuestionó la designación de funcionarios sin experiencia en cargos clave.
En ese historial de declaraciones, también fue terminante frente al escenario provincial: "Cómo no vamos a defender la autonomía local si Vidal y Milei nos proponen un país de miseria".
La visita de Villarruel a Santa Cruz expone, en definitiva, una disputa que excede lo protocolar. La vicepresidenta intenta construir un espacio propio de cara a 2027, apoyándose en senadores que mantienen vínculos con el gobierno provincial de Vidal, mientras el peronismo municipal de Río Gallegos —el espacio del intendente Pablo Grasso— marca distancia nítida y sin matices.
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