Tal es el caso del instructor Pablo Aroca, que se encuentra cumpliendo funciones en la entrada del gimnasio: “recibo a la gente, les tomo la temperatura, les coloco alcohol en gel e intercambiamos alguna charla mientras aguardan la entrada”, comentó, y recalcó: “estoy contento de poder ayudar de estar manera”.
Consultado sobre su percepción de cómo ve a los abuelos al venir a vacunarse, Aroca manifestó que “las personas son muy respetuosas y viene con mucha ilusión. Me tocó en una oportunidad que una señora vino muy contenta porque estuvo un año encerrada y no podía ver a sus nietos y nos emocionamos; luego recibió la primera dosis y se fue contenta”. Este tipo de situaciones se han repetidos en muchas ocasiones: “normalmente yo trabajo con adolescentes y niños, y rara vez tuve la oportunidad de tratar como en esta ocasión con adultos mayores y la verdad es una experiencia muy linda. Ellos te hablan de los cuidados que hay que tener; muchos traen su propio alcohol”.
Por último, Aroca felicitó a sus compañeros y a todas las áreas de la municipalidad por el trabajo que se está llevado a cabo y añadió: “quisiera pedir que la gente se vacune, que no tenga miedo. Que consulte con su médico de cabecera; la vacuna hace bien y nos va ayudar a todos”.
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