Los ingresos fiscales por recaudación bajaron 4,5% en marzo y acumulan ocho meses consecutivos de retroceso real.
La recaudación fiscal volvió a mostrar señales de debilidad en marzo y confirmó una tendencia que ya se extiende por varios meses. Los ingresos del Estado registraron una caída real interanual del 4,5%, en lo que representa el octavo mes consecutivo de retroceso, en un contexto atravesado por el impacto del plan económico y la desaceleración de la actividad.
De acuerdo con los datos analizados , el deterioro se profundiza al observar el acumulado del año. Durante el primer trimestre, la recaudación se redujo un 7,5% en términos reales respecto del mismo período de 2025, lo que equivale a una pérdida aproximada de $4,2 billones a valores actualizados.
En términos nominales, los ingresos fiscales alcanzaron en marzo los $16,07 billones, con un crecimiento del 26,2%. Sin embargo, ese incremento quedó muy por debajo de la inflación estimada para el período, lo que explica la caída en términos reales. En el acumulado trimestral, la recaudación sumó $50,64 billones, con una variación interanual del 22,7%.
Uno de los factores centrales detrás de esta dinámica es la merma en los recursos vinculados al comercio exterior. Los derechos de exportación mostraron una caída del 35,3%, influida por la reducción de retenciones al sector agropecuario. A esto se suma una baja en los reintegros a las exportaciones y un menor volumen de operaciones comerciales, tanto de importación como de exportación.
La caída de la actividad económica también impacta en los tributos asociados al consumo. El IVA registró una baja real cercana al 2,6%, en línea con un escenario de menor demanda. Informes privados señalan una contracción sostenida del consumo, con cinco meses consecutivos en retroceso y una reducción tanto en la frecuencia de compra como en el volumen de productos adquiridos.
El deterioro se replica en otros impuestos relevantes. Los aportes y contribuciones a la seguridad social descendieron 2,8% en términos reales, reflejando el comportamiento del empleo formal y los salarios. En tanto, el impuesto a las Ganancias cayó 11,3%, afectado tanto por la dinámica económica como por cambios en el esquema de anticipos empresariales.
El impacto no se limita a las cuentas nacionales. Las provincias también enfrentan un escenario de menores recursos. Las transferencias automáticas registraron una caída interanual del 6,4% en el primer trimestre, lo que reduce la capacidad financiera de las jurisdicciones y tensiona sus economías.
En ese marco, comienzan a multiplicarse los conflictos laborales en el sector público provincial. En los primeros tres meses del año se registraron 92 disputas, de las cuales una amplia mayoría continúa activa, reflejando el efecto concreto de la caída de ingresos en la estructura estatal.
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