Pablo Grasso y Rafael Güenchenen acordaron trabajar juntos para impulsar la recuperación de la actividad petrolera en Santa Cruz, en una reunión que reunió reclamos por inversiones, empleo y la posible vuelta de YPF a la provincia.
El encuentro entre el intendente de Río Gallegos y el secretario general del Sindicato del Petróleo, Gas Privado y Energías Renovables de Santa Cruz se conoció este miércoles 28 de octubre, en un momento de creciente discusión sobre los resultados de la transición de las áreas convencionales que dejó YPF.
“Vamos a trabajar fuertemente por la vuelta de YPF y la atracción de nuevas inversiones en el petróleo, fortaleciendo el vínculo con las empresas que ya están operando”, expresó Grasso después de la reunión.
El intendente también manifestó preocupación por la reducción de equipos y la pérdida de puestos de trabajo en el norte santacruceño.
El planteo coincide con uno de los principales reclamos que viene sosteniendo Güenchenen: recuperar producción y empleo después de la salida de YPF de diez áreas de la Cuenca del Golfo San Jorge.
La Provincia cerró en 2025 el proceso de cesión de esos yacimientos a siete operadoras, con compromisos de inversión por aproximadamente 1.259 millones de dólares durante seis años.
Los planes contemplan perforaciones, tareas de recuperación, mantenimiento y reactivación de campos maduros. Sin embargo, los compromisos comprometidos en los contratos no equivalen necesariamente a inversiones ya ejecutadas ni garantizan por sí mismos la recuperación inmediata del empleo.
Ese punto forma parte del cuestionamiento sindical actual.
Güenchenen endureció durante octubre su posición frente a la política hidrocarburífera provincial y rechazó la prórroga de la Emergencia Hidrocarburífera. Finalmente, el 22 de octubre la Legislatura decidió archivar el proyecto que buscaba extender ese régimen.
El dirigente gremial celebró aquella decisión y reclamó que las operadoras expongan públicamente sus planes de inversión, con participación de los trabajadores y control legislativo sobre los compromisos asumidos.
Esa discusión tiene además una dimensión política particular por la historia de los protagonistas.
Claudio Vidal construyó buena parte de su trayectoria desde el gremio petrolero que actualmente conduce Güenchenen y durante los primeros años de su gobierno ambos compartieron distintas gestiones vinculadas con la transición de las áreas de YPF.
Las diferencias posteriores sobre empleo, inversiones y manejo de la emergencia sectorial hicieron visible un distanciamiento entre la conducción sindical y el Ejecutivo.
Es en ese contexto donde la fotografía de Güenchenen junto a Grasso adquiere otro peso.
No existe, hasta el momento, un acuerdo electoral anunciado ni elementos suficientes para afirmar que ambos dirigentes hayan conformado una alianza política.
Sí hay un dato concreto: el sindicato y el intendente capitalino decidieron mostrar públicamente una agenda común alrededor de uno de los sectores más sensibles de la economía santacruceña.
Para Grasso, además, la reunión supone intervenir en una problemática cuyo impacto más directo se concentra fuera de Río Gallegos.
Las Heras, Pico Truncado, Caleta Olivia y otras localidades del norte provincial dependen en buena medida de la actividad hidrocarburífera y de toda la cadena de servicios vinculada con los yacimientos.
La reducción de equipos no repercute únicamente en los trabajadores petroleros. También afecta transporte, comercio, contratistas, servicios y consumo en las ciudades de la región.
El encuentro se produjo apenas dos semanas después de que Grasso mantuviera una reunión con Claudio Vidal para analizar la situación económica y social de Santa Cruz.
En aquella oportunidad, ambos remarcaron la necesidad de sostener el diálogo institucional y no se informaron acuerdos específicos.
La reunión con Güenchenen incorpora ahora otro actor a esa trama.
Grasso mantiene el diálogo institucional con el gobernador y, al mismo tiempo, comienza a intervenir públicamente en debates provinciales que exceden la gestión municipal y que tendrán peso en la discusión política hacia 2027.
Por ahora, la agenda anunciada no incluye plazos concretos para un regreso de YPF ni nuevos compromisos de inversión.
El dato central es político y sectorial: frente a la pérdida de actividad denunciada por los trabajadores, Grasso y Güenchenen decidieron compartir una agenda pública para reclamar empleo, inversiones y mayor presencia de la petrolera estatal.