A 16 años de la muerte de Néstor Kirchner, dirigentes y militantes volvieron a reunirse este martes 27 de octubre en Río Gallegos para homenajear al expresidente en el mausoleo donde descansan sus restos.
Entre los presentes estuvo el intendente Pablo Grasso, quien vinculó el recuerdo de Kirchner con una discusión más amplia sobre el presente político, económico y social de Santa Cruz.
La convocatoria comenzó a las 15 y tuvo su acto central una hora más tarde en el cementerio de la capital provincial.
Durante la jornada, Grasso destacó la capacidad de Néstor Kirchner para interpretar demandas sociales y reconstruir confianza en la política después de la crisis de 2001.
El intendente recordó además una anécdota personal vinculada con una fotografía de su juventud. Según relató, en aquella oportunidad quería sacarse una imagen con Eduardo Arnold, pero Kirchner intervino y terminó posando junto a él.
“Yo soy el jefe”, recordó Grasso que le dijo el entonces dirigente santacruceño.
Más allá de la evocación personal, el jefe comunal planteó que el legado de Kirchner también debe ser leído en función de los problemas actuales de la provincia.
Uno de los ejes de su discurso fue el empleo.
Grasso sostuvo que Santa Cruz necesita recuperar oportunidades de trabajo y generar condiciones para que los jóvenes puedan desarrollar sus proyectos de vida sin verse obligados a abandonar la provincia.
También reclamó una mayor participación de la Patagonia en los beneficios derivados de los recursos que produce.
La discusión atraviesa particularmente a Santa Cruz, cuya estructura económica tiene una fuerte incidencia de los hidrocarburos, la minería, la pesca, la energía y otras actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales.
En ese marco, el intendente defendió la necesidad de que una mayor proporción de esa riqueza se traduzca en empleo, infraestructura y desarrollo territorial.
Otro de los puntos centrales fue la unidad política.
Grasso insistió en la necesidad de ampliar acuerdos y construir una propuesta común alrededor de objetivos concretos, incluso con dirigentes que hoy integran otros sectores del escenario santacruceño.
El planteo aparece en un momento en que distintos sectores del peronismo provincial comenzaron a ordenar posiciones de cara a 2027.
Eloy Echazú, presidente del Partido Justicialista de Río Gallegos, volvió a expresar públicamente su respaldo a una eventual candidatura de Grasso a la gobernación.
“Obviamente que ya va a ser nuestro candidato a nivel provincial como gobernador”, sostuvo durante el homenaje.
La declaración no implica una candidatura formalmente definida, pero confirma que el nombre del intendente ya forma parte de la discusión electoral dentro del espacio.
Ese respaldo tampoco es nuevo. Echazú había señalado en septiembre que ya estaba trabajando políticamente por una eventual candidatura de Grasso para 2027.
La conmemoración también tuvo un fuerte componente simbólico para Río Gallegos.
Néstor Kirchner comenzó allí su trayectoria ejecutiva como intendente en 1987, antes de gobernar Santa Cruz y llegar a la Presidencia de la Nación en 2003.
El homenaje volvió a reunir memoria y construcción política.
Para Grasso, la figura de Kirchner funciona como referencia de una etapa en la que, desde su mirada, la política recuperó capacidad para intervenir sobre el empleo, la producción y las expectativas sociales.
Su mensaje de este 27 de octubre buscó trasladar esa referencia al presente: reconstruir unidad, defender los intereses patagónicos y disputar un modelo de desarrollo que permita transformar los recursos de Santa Cruz en oportunidades concretas para quienes viven en la provincia.