Pablo Grasso encabezó en Río Gallegos el acto por el 81° aniversario del 17 de Octubre de 1945 y utilizó la fecha para llamar a reconstruir el peronismo santacruceño, recuperar identidad política y fortalecer una propuesta de cara al futuro de la provincia.
La actividad se realizó en la sede histórica del Partido Justicialista de Santa Cruz y reunió a militantes, dirigentes y vecinos. Durante la jornada también se reconoció a referentes del movimiento por su trayectoria y participación política.
Grasso, en su carácter de presidente del PJ santacruceño, sostuvo que el Día de la Lealtad mantiene vigencia porque obliga al peronismo a revisar sus propias convicciones y su relación con la comunidad.
“Tenemos que parar la pelota y volver en estos momentos, en estos 17 de octubre”, expresó, y remarcó que el movimiento debe conservar su vínculo con los sectores populares y con las causas que históricamente reivindicó.
Uno de los ejes más fuertes de su discurso estuvo puesto en la lealtad política.
Al mirar a los militantes homenajeados, Grasso cuestionó a sectores que, según su visión, dejaron de lado sus convicciones para sostener espacios de poder. “No se movieron ni un centímetro de su lealtad”, señaló sobre los referentes históricos presentes.
En ese marco, también recuperó distintos hitos de infraestructura y servicios de Santa Cruz y planteó que el desafío actual pasa por evitar retrocesos en áreas como salud, energía, conectividad y obra pública.
“Tenemos que devolverle la dignidad a la gente y poner a Santa Cruz de pie”, afirmó.
El dirigente insistió además en la necesidad de reconstruir una propuesta política más amplia, incorporando a sectores del campo nacional y popular y buscando acuerdos que trasciendan las estructuras tradicionales del justicialismo.
“Lo primero que tenemos que hacer es volver a recuperar nuestra identidad, a nuestros compañeros y a todos aquellos que representan el campo nacional y popular para ampliar nuestro frente con una idea concreta”, sostuvo.
En declaraciones realizadas durante la misma jornada, Grasso también habló de renovación interna y de la necesidad de incorporar nuevas generaciones, recuperar la confianza social y discutir problemas concretos como empleo, producción, salud, educación y desarrollo de los sectores petrolero, minero y pesquero.
El mensaje buscó combinar reivindicación histórica con una lectura del presente.
“Nosotros no somos estafadores de la palabra; no decimos cosas que no vamos a cumplir”, afirmó, y sostuvo que el desafío pasa por recuperar una forma de hacer política basada en trabajo, honestidad y cumplimiento de los compromisos asumidos.
El acto cerró con reconocimientos a militantes y con un mensaje centrado en la unidad, aunque Grasso dejó en claro que esa construcción, según su planteo, debe apoyarse en identidad política y objetivos compartidos.