Máximo Kirchner volvió a poner en discusión el modelo económico argentino y apuntó tanto contra el gobierno de Javier Milei como contra la gestión de Mauricio Macri. En una entrevista con Radio Con Vos, el diputado nacional cuestionó el nivel de inversión extranjera, el endeudamiento y el papel de los grandes grupos empresarios.
Uno de sus principales argumentos estuvo centrado en la inversión extranjera directa.
“La inversión extranjera directa de este gobierno es totalmente inferior a la que tuvimos durante el período de Cristina”, sostuvo Kirchner, y cuestionó la contradicción que observa entre un Gobierno que se presenta como favorable al mercado y resultados que, según su análisis, no muestran una llegada extraordinaria de capitales.
Los números requieren una precisión. El Banco Central registró en el cuarto trimestre de 2025 egresos netos de inversión extranjera directa por USD 4.687 millones, aunque en el primer trimestre de 2026 el indicador volvió a terreno positivo, con ingresos netos por USD 1.794 millones. Por eso, no corresponde trasladar un trimestre negativo a todo el período de gobierno.
Kirchner también regresó sobre una de las decisiones financieras más discutidas del macrismo: el bono a 100 años emitido en 2017, cuando Luis Caputo era ministro de Finanzas.
La operación fue por USD 2.750 millones, con vencimiento en 2117. El dirigente comparó ese monto con lo que, según recordó, demandaba entonces la construcción de infraestructura energética y sostuvo que la Argentina eligió endeudarse sin transformar esos dólares en capacidad productiva.
Su planteo apuntó especialmente al destino del endeudamiento.
Kirchner sostuvo que una deuda de esa magnitud podría haber financiado infraestructura destinada a mejorar la disponibilidad energética y generar divisas. Sin embargo, la resolución que autorizó aquel bono establecía como destino la atención de servicios de deuda y otros gastos de la Administración Nacional, no la construcción de un gasoducto.
El diputado también cuestionó el papel de una parte del empresariado argentino.
“No les pido sensibilidad. Les pido inteligencia”, expresó, y planteó que resulta necesario analizar por qué determinados grupos económicos consiguen expandirse incluso durante períodos en los que el país atraviesa estancamiento, endeudamiento y caída de ingresos.
Kirchner aclaró que su crítica no está dirigida contra la existencia de empresas nacionales ni contra su crecimiento, sino contra una lógica en la que los intereses privados puedan desvincularse de las condiciones generales del país.
“¿Por qué no miramos a esos que les va bien cuando a todos les va mal?”, preguntó.
Sobre Mauricio Macri, fue todavía más categórico.
Consideró que el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional de 2018 dejó uno de los principales condicionamientos económicos que todavía enfrenta la Argentina.
Cuando le preguntaron si consideraba peor al gobierno de Macri que al de Milei, respondió afirmativamente.
“Macri recibe un país mucho mejor que el que recibe Milei. Es mi mirada”, afirmó.
La comparación forma parte de su interpretación política, pero el punto sobre el FMI tiene un dato concreto detrás: en 2018 la Argentina acordó con el organismo el mayor programa de crédito aprobado hasta entonces por el Fondo, cuya deuda continúa teniendo peso sobre las cuentas externas del país.
Kirchner intentó sintetizar así una discusión que excede a una administración: quién se beneficia con cada ciclo económico, qué destino tiene el endeudamiento y cuánto de las inversiones prometidas termina convirtiéndose efectivamente en producción, infraestructura y empleo.