La crisis de Granja Tres Arroyos dejó de ser solamente financiera y pasó a tener un impacto social de enorme magnitud.
La empresa ratificó 1.250 despidos en sus plantas de Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar, luego de que finalizara sin acuerdo la conciliación obligatoria con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación.
Las cesantías se distribuyen en 700 trabajadores de Capitán Sarmiento, 500 de Esteban Echeverría y 50 de Pilar.
La compañía sostuvo ante el Ministerio de Trabajo bonaerense que la reducción de personal es necesaria para adecuar su estructura al nivel actual de actividad y preservar la continuidad productiva.
Pero para los trabajadores, el conflicto tiene otra dimensión: además de los despidos, reclaman cuatro meses de salarios y el aguinaldo adeudados.
La situación financiera de la empresa también es crítica. Granja Tres Arroyos solicitó la apertura de un concurso preventivo y el grupo arrastra un pasivo estimado en alrededor de 350,9 millones de dólares.
El cuadro abrió además interrogantes judiciales.
La Justicia pidió explicaciones por depósitos millonarios detectados en entidades bancarias mientras la compañía sostiene que atraviesa dificultades para cumplir con sus obligaciones laborales.
Ese punto alimentó todavía más el conflicto, porque mientras la empresa plantea que necesita achicar para sobrevivir, los trabajadores reclaman conocer qué ocurrió con esos fondos y que los salarios tengan prioridad.
La crisis expone una escena cada vez más repetida en distintos sectores productivos: empresas con menor actividad, dificultades financieras y ajustes que terminan descargándose directamente sobre el empleo.
En este caso, el impacto es especialmente fuerte por la magnitud.
No se trata solamente de 1.250 puestos laborales.
Son cientos de familias que quedan expuestas a perder su principal ingreso en localidades donde una planta industrial tiene un peso central sobre la economía local.
La empresa sostiene que el ajuste es necesario para continuar operando.
Los trabajadores, en cambio, reclaman que la continuidad productiva no se construya sobre salarios impagos y despidos masivos.
La discusión seguirá ahora tanto en la Justicia como en el terreno laboral.
Lo concreto es que, después de semanas de conciliación y negociaciones, Granja Tres Arroyos mantuvo su decisión y dejó firme uno de los conflictos laborales más importantes del año.