Con una inflación del 3,4% en marzo y sin mesa paritaria convocada, los municipales de Perito Moreno ven cómo sus sueldos se alejan de la canasta básica regional.
PERITO MORENO — La administración de Matías Treppo no convocó a paritarias municipales mientras la inflación acumula 9,4% en lo que va de 2026 y la canasta básica total en la Patagonia ya supera $1.700.000
Hay una pregunta que el intendente de Perito Moreno, Matías Treppo, no parece querer responder en voz alta: ¿con qué sueldo llega a fin de mes un empleado municipal de su ciudad? La respuesta, en todo caso, la dan los números.
La inflación de marzo de 2026 alcanzó el 3,4% según el INDEC, lo que implicó un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto al 2,9% registrado en febrero.
El nuevo registro ubicó el acumulado del año en 9,4%.
Para los trabajadores municipales de Perito Moreno, eso no es una estadística: es la pérdida concreta que acumula su bolsillo desde el último aumento, si es que hubo alguno que acompañó el ritmo de los precios.
El problema no es coyuntural.
Según el INDEC, ya son nueve meses consecutivos de aceleración del Índice de Precios al Consumidor, que viene aumentando de manera sostenida desde el 1,9% registrado en julio de 2025.
Nueve meses. Una tendencia que la gestión municipal pudo anticipar y eligió no enfrentar con una mesa paritaria.
El costo de ese silencio se mide en pesos.
En Río Gallegos, la Canasta Básica Total —que delimita la línea de pobreza— llegó a $1.745.344 según el Observatorio Económico de la UNPSJB.
Los datos del Observatorio evidencian que, mes a mes, el costo de cubrir las necesidades básicas continúa en alza, con niveles que ya superan ampliamente el millón y medio de pesos en ambas ciudades de referencia.
En una localidad sin gas de red, donde el GLP se trae desde Bahía Blanca, el gasto básico de las familias trepa todavía más.
Perito Moreno y Los Antiguos se calientan con gas GLP, lo que genera una diferencia enorme en costos respecto al resto de la provincia, con entre 3 y 5 camiones que viajan a diario desde Bahía Blanca para llevar el suministro.
Mientras tanto, si un producto cuesta $100 en Buenos Aires y $140 en el sur, y la inflación es del mismo porcentaje para ambos, el aumento en pesos es mayor en la Patagonia, profundizando la brecha de costo de vida a pesar de registrar el mismo porcentaje de inflación.
Eso significa que el 9,4% acumulado en el año impacta distinto en Perito Moreno que en el resto del país. Para los trabajadores municipales de esa ciudad, la pérdida real es más profunda que lo que reflejan los índices nacionales.
¿Cuántos empleados están expuestos a esa erosión?
El propio Treppo, al asumir como intendente electo, reconoció que la última planilla de sueldo ascendía a 1.167 empleados municipales, calificando esos números como preocupantes.
Más de mil trabajadores que dependen de una decisión política que, hasta el momento, no se tomó.
Lo que llama la atención es que Treppo conoce el problema de cerca. Cuando era concejal de la oposición, en 2020, promovió un proyecto de resolución llamado "sueldo digno" y solicitó formalmente que el ejecutivo de entonces garantizara haberes iguales o superiores a la línea de pobreza.
Treppo argumentó en ese momento que los empleados municipales debían optar entre alimentar a sus familias o pagar los servicios básicos, y subrayó que son ellos quienes mayoritariamente aportan al dinamismo y desarrollo del pueblo, ya que gracias a su consumo local logran activar la economía peritense. El argumento sigue siendo válido. La diferencia es que ahora él conduce el ejecutivo.
Otros municipios de Santa Cruz tomaron decisiones frente a la misma presión inflacionaria.
En Caleta Olivia, el intendente Pablo Carrizo aplicó un incremento en dos tramos que acumuló desde febrero de 2024 a octubre de ese año una mejora del 117,5% en los salarios.
La administración de Carrizo destacó que logró alinear los salarios con la inflación del 101,6% acumulada en el año.
No fue un milagro de gestión: fue una decisión política. Una que en Perito Moreno, por el momento, no existe.
La ausencia de convocatoria a la mesa paritaria no es un olvido administrativo. Es una postura. Cuando el ejecutivo municipal no ajusta salarios frente a la inflación, el ajuste lo pagan los trabajadores con su poder adquisitivo. El mecanismo es conocido, el resultado también: licuación salarial por omisión.
La región patagónica cerró 2025 con la inflación más alta de Argentina, acumulando un 32,9% interanual, por encima del promedio nacional de 31,5%.
Ese dato no es un antecedente lejano: es el contexto en el que se negocian —o no se negocian— los salarios de 2026. El 9,4% acumulado en el primer trimestre de este año va en la misma dirección.
Frente a eso, ¿qué ofrece la gestión de Treppo? Según sus propias declaraciones recientes, se está cumpliendo con los pagos a la Caja de Previsión Social y la Caja de Servicios Sociales, así también como los haberes de los trabajadores municipales, a pesar de reconocer inconvenientes que se están resolviendo. Pagar el sueldo en tiempo y forma es una obligación, no un mérito. La discusión es otra: cuánto vale ese sueldo cuando llega.
El salario municipal no es una variable de ajuste. Es la base sobre la que se sostiene la economía de una ciudad pequeña del interior patagónico, donde el empleo público es el principal motor de consumo. Cada punto que pierde el poder adquisitivo de más de mil trabajadores es un punto que pierde la economía local.
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