Pablo Grasso cerró el acto de asunción de Eloy Echazú como presidente del Consejo Local del Partido Justicialista de Río Gallegos con un fuerte cuestionamiento a los gobiernos de Javier Milei y Claudio Vidal y un llamado a construir una alternativa política de cara a 2027.
El encuentro se realizó en la histórica sede partidaria de la calle Fagnano, donde también asumieron las nuevas autoridades locales y congresales provinciales. La renovación forma parte del proceso interno que dejó a Grasso al frente del PJ de Santa Cruz y a Echazú como principal referencia partidaria en la capital.
“Los santacruceños necesitamos un cambio de rumbo, un modelo con trabajo y producción”, sostuvo Grasso, quien afirmó que Nación y Provincia “no nos dieron nada” y acusó a ambas gestiones de haber deteriorado el empleo, los salarios, la salud y la educación.
El intendente volvió a mencionar la pérdida de 10.400 puestos de trabajo privados como uno de los indicadores del deterioro económico y aseguró que el justicialismo debe reorganizarse para volver a competir por el Gobierno provincial. Esas críticas forman parte de su posicionamiento político y no de una evaluación independiente sobre las causas de cada indicador.
Grasso también pidió abrir el PJ a dirigentes y militantes que se alejaron en los últimos años. “No importa de dónde vengan, somos un movimiento”, planteó, en línea con la estrategia de unidad que permitió cerrar una conducción partidaria sin competencia interna a nivel provincial.
Echazú, por su parte, viene sosteniendo que la nueva etapa del PJ debe combinar unidad, presencia territorial y cercanía con quienes atraviesan dificultades económicas. Tras asumir la conducción local, ratificó que el objetivo es fortalecer el espacio rumbo a los próximos desafíos electorales.
El acto dejó así una señal política clara: el peronismo santacruceño busca ordenar su estructura, ampliar su base interna y colocar el empleo y la producción en el centro de su propuesta para disputar nuevamente el poder provincial en 2027.