El caso Fernando Cerimedo entró en una etapa en la que las acusaciones comienzan a medirse contra evidencia concreta. Mientras el consultor argentino cumple 180 días de prisión preventiva en Palmasola por la investigación del ataque contra Nadia Beller, la Fiscalía boliviana suma testimonios, comunicaciones extraídas de teléfonos y nuevos sospechosos.
La principal novedad de este martes es una nueva citación a Beller, quien anticipó que entregará grabaciones, mensajes y registros de conversaciones que hasta ahora no fueron incorporados públicamente al expediente.
La abogada aseguró que conserva horas de comunicaciones con Cerimedo y manifestó además su disposición a declarar ante la Justicia argentina si fuera convocada. Hasta que ese material sea entregado, peritado y validado, su contenido debe mantenerse estrictamente como una afirmación de Beller.
Distinta es la situación de los mensajes ya extraídos del teléfono de Cerimedo. Parte de esas comunicaciones fue incorporada durante la audiencia cautelar y la Fiscalía las considera indicios relevantes para determinar si existió una planificación previa del ataque.
Entre el material investigado aparece una nota del 13 de agosto que hace referencia a “eliminar” a Nadia y pregunta por alguien capaz de realizar “el trabajo”. También existen comunicaciones en las que se habría mencionado la llegada de un “equipo” antes del atentado.
El contenido resulta comprometedor para la hipótesis fiscal, pero todavía deberá establecerse quién escribió cada mensaje, a quién estaba dirigido, cuál era su contexto completo y qué relación concreta puede probarse entre esas conversaciones y el ataque ocurrido días después.
La investigación también comenzó a extenderse hacia otras personas. La Fiscalía intenta reconstruir quién obtuvo el arma, quién pudo actuar como intermediario y qué relación existió entre los autores materiales y quien eventualmente hubiera ordenado el atentado.
En paralelo continúa abierta una segunda causa relacionada con presunto enriquecimiento ilícito y legitimación de ganancias ilícitas. Durante allanamientos en propiedades vinculadas a Cerimedo fueron encontrados más de 40.000 dólares y equipamiento tecnológico que también está siendo analizado. El hallazgo por sí mismo no demuestra el origen ilícito de los bienes.
El caso sumó además una derivación política en Argentina a partir de La Derecha Diario.
Javier Negre confirmó que Cerimedo dejó la participación accionaria que todavía mantenía en el portal. Según la información disponible, las conversaciones para concretar la operación habían comenzado previamente, pero la transferencia formal del 50% se terminó de documentar el viernes 21 de agosto, cuando el consultor ya estaba detenido en Bolivia.
La fecha convierte la operación en un dato relevante, aunque no existe hasta ahora evidencia que permita afirmar que la transferencia haya tenido como objetivo ocultar patrimonio o evitar consecuencias judiciales.
También cambió el posicionamiento de Javier Milei.
El Presidente había sostenido que dejó de vincularse con Cerimedo en 2023, aunque registros oficiales muestran múltiples ingresos del consultor a la Casa Rosada después de la asunción del Gobierno libertario.
Ahora Milei pasó a compartir públicamente mensajes que ponen en duda la investigación boliviana y sugieren una operación política detrás del caso, vinculándola incluso con Lula da Silva, Evo Morales y el denominado “castrochavismo”.
Esa hipótesis no surge, hasta el momento, como una conclusión acreditada dentro del expediente judicial boliviano y debe ser considerada una interpretación política del Presidente.
El punto inmediato de mayor impacto estará ahora en las pruebas.
Si Beller entrega efectivamente las grabaciones que asegura conservar, la Fiscalía podrá contrastarlas con el material extraído de los dispositivos secuestrados. Al mismo tiempo, deberá establecer si existe una conexión demostrable entre Cerimedo, posibles intermediarios y los hombres que ejecutaron el ataque.
Cerimedo permanece imputado por feminicidio en grado de tentativa y detenido preventivamente. No está condenado.
La diferencia será determinante en las próximas semanas: el caso ya acumuló acusaciones, derivaciones políticas y mensajes comprometedores. Ahora la Justicia deberá establecer cuáles de esos elementos pueden convertirse efectivamente en prueba.