El precio del pan podría aumentar entre 5% y 6% durante septiembre luego de que los molinos aplicaran dos subas consecutivas del 10% sobre la harina, en un contexto marcado por una fuerte caída de las ventas y crecientes problemas financieros en las panaderías.
Martín Pinto, titular del Centro de Panaderos de Merlo, aseguró que los despachos retrocedieron 65% interanual en agosto, después de haber registrado una caída del 60% hasta julio. Según explicó, el sector no puede trasladar completamente el incremento de la harina porque una suba mayor podría profundizar todavía más la contracción del consumo.
La bolsa de 25 kilos pasó de alrededor de $15.700 a unos $18.500 en la puerta del molino, mientras que variedades especiales llegan a $20.000. Para las panaderías más pequeñas, que deben comprar a través de depósitos, el valor puede alcanzar los $23.000.
La presión sobre los costos se completa con aumentos en alquileres y servicios públicos. Pinto graficó la caída de la actividad al señalar que de cada diez máquinas disponibles sólo tres están trabajando.
El cuadro financiero también se deterioró. Panaderías del sector acumulan deudas con bancos, tarjetas, proveedores, propietarios de locales y empresas de servicios, mientras los molinos redujeron o eliminaron líneas de crédito.
La situación ya venía generando alertas desde comienzos de septiembre, cuando panaderos bonaerenses denunciaron dificultades para conseguir harina luego del salto del precio del trigo.
Con márgenes cada vez más reducidos, el sector intenta contener el traslado a precios para no perder más clientes, aunque advierte que el nivel actual de endeudamiento pone en riesgo la continuidad de algunos establecimientos.