El problema ya no es solamente cuánto se gana, sino cuánto dura el ingreso. Un nuevo estudio de Zentrix Consultora muestra que el 72% de los menores de 40 años se queda sin dinero a más tardar el día 20 de cada mes.
El dato surge del Monitor de Opinión Pública correspondiente a septiembre y expone una dinámica que atraviesa a buena parte de los hogares argentinos: el salario se agota antes de fin de mes y el crédito aparece como un recurso para cubrir gastos cotidianos.
Entre los menores de 40 años, el 60,9% tomó deuda durante los últimos seis meses y apenas el 3% logra ahorrar.
La situación es todavía más difícil entre los sectores de menores ingresos. En la clase baja, el 83,3% no supera el día 20 con sus ingresos, el 68,1% se endeudó recientemente y sólo el 0,9% consigue guardar dinero.
En el promedio general, el 56,2% de los encuestados tomó deuda durante los últimos seis meses.
Pero el dato más significativo aparece cuando se observa para qué se usa ese crédito.
Entre quienes se endeudaron, el 55,1% lo hizo para cubrir gastos básicos como alimentos y salud, mientras que otro 21,3% recurrió al financiamiento para pagar tarifas y servicios. Apenas el 11,8% destinó la deuda a la compra de bienes durables.
La diferencia entre sectores sociales también es marcada.
En los hogares de ingresos más altos, el crédito aparece con mayor frecuencia asociado a decisiones de consumo. En los sectores de menores recursos, en cambio, funciona como una herramienta para sostener necesidades básicas.
La clase media tampoco queda al margen. El 51,4% de ese segmento se queda sin ingresos antes de finalizar el mes y el 47,1% tomó deuda. Además, el 29% de quienes se endeudaron lo hizo para afrontar tarifas y servicios.
El deterioro percibido del poder adquisitivo acompaña ese escenario.
El 81,8% de los consultados sostuvo en septiembre que su salario no le gana a la inflación. Según la serie de Zentrix, esa percepción se mantiene por encima del 81% desde marzo y alcanzó un pico del 87,4% en julio.
La preocupación por la morosidad también aparece reflejada en las respuestas sobre el rol del Estado.
El 67% de los encuestados considera que debería existir algún tipo de intervención estatal frente al problema del endeudamiento. Dentro de ese grupo, el 61,3% prefiere una regulación sobre las condiciones de otorgamiento de los créditos, el 23,6% una refinanciación de deudas y sólo el 7,5% una condonación.
El relevamiento muestra así una economía doméstica cada vez más condicionada por el calendario.
Para una parte importante de la población, especialmente los menores de 40 años y los hogares de menores ingresos, llegar al día 20 ya implica haber consumido prácticamente todos los recursos disponibles.
Y cuando el crédito deja de financiar una compra extraordinaria para convertirse en la herramienta necesaria para pagar alimentos, salud o servicios, el problema deja de ser exclusivamente financiero: pasa a reflejar una fragilidad creciente de los ingresos familiares.