Pablo Grasso asumió la presidencia del Partido Justicialista de Santa Cruz y colocó desde el primer discurso un objetivo político concreto: reconstruir la unidad interna del peronismo y volver a disputar el Gobierno provincial en 2027.
El intendente de Río Gallegos encabezó el acto de recambio de autoridades del Consejo Provincial del PJ ante dirigentes, representantes sindicales, militantes y referentes de distintos puntos de Santa Cruz.
La definición central de Grasso estuvo dirigida hacia adentro del partido. “Ya se terminó el yoísmo”, afirmó, al cuestionar las construcciones individuales y reclamar que las diferencias internas no vuelvan a imponerse sobre un proyecto común.
“Tenemos que estar juntos como estuvimos siempre, dejemos de defender proyectos individuales y vamos a lo colectivo”, sostuvo. Y sintetizó su mensaje con una frase que atravesó la jornada: “No va a haber ningún salvataje individual”.
La nueva conducción llega después de un proceso partidario que inicialmente mostraba distintos sectores en disputa y terminó confluyendo en una lista de unidad, un antecedente que refuerza el mensaje de reorganización que Grasso intentó instalar en su asunción.
El objetivo electoral tampoco quedó disimulado. El flamante titular del justicialismo provincial llamó a construir “desde el contacto con el pueblo y la justicia social” un proyecto capaz de gobernar Santa Cruz a partir de 2027.
En su discurso vinculó además la situación política con los problemas sociales y económicos que atraviesan distintos sectores de la población.
“La pelea es otra, la pelea llevó a que tengamos presidentes como el que tenemos, gobernadores como el que tenemos”, planteó Grasso, y sostuvo que las consecuencias recaen sobre quienes tienen dificultades para conseguir trabajo, medicamentos o afrontar las necesidades cotidianas.
El nuevo presidente del PJ también pidió recuperar la presencia territorial del partido y reforzar el contacto directo con los vecinos. La intención, según planteó, es que la reconstrucción política no quede limitada a los acuerdos entre dirigentes, sino que vuelva a apoyarse en la militancia y en las organizaciones que trabajan en los barrios.
Grasso convocó a los distintos referentes del peronismo santacruceño a participar de esa discusión desde dentro del partido y planteó que el desafío será construir una propuesta que pueda volver a disputar la conducción provincial.
Otro de los ejes fue la renovación generacional. El intendente llamó a los jóvenes a incorporarse activamente a la vida partidaria y adelantó que el Congreso del PJ analizará la posibilidad de permitir afiliaciones desde los 16 años.
La asunción marca así el comienzo de una nueva etapa en el principal partido opositor de Santa Cruz, con Grasso al frente de una estructura que buscará ordenar sus diferencias, ampliar su base política y llegar a 2027 con una candidatura competitiva para recuperar el Ejecutivo provincial.