El partido, presidido por Martín Lousteau, calificó la visita como un “hecho inédito” en la historia democrática reciente de Argentina y una “afrenta a las víctimas, sus familiares y a todo el pueblo argentino”.
La organización de esta controvertida actividad estuvo a cargo de los diputados libertarios Beltrán Benedit y Lourdes Arrieta, quienes contaron con la participación de Alida Ferreyra, Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo y Rocío Bonacci.
En un texto difundido a través de las redes sociales, el radicalismo se dirigió a los legisladores implicados, expresando: “Deberían tener conciencia que visitar a genocidas y la charla amena con quienes violentaron los derechos más básicos de la ciudadanía es una afrenta a víctimas, familiares y a todo el pueblo argentino que decidió hace 40 años vivir en democracia y al amparo de la Constitución”.
Entre los represores que recibieron las visitas se encuentran figuras infames como Alfredo Astiz, Antonio Pernías, Gerardo Arráez, el "Pájaro" Martínez Ruíz, Agustín Oyarzábal Navarro, Adolfo Donda, Raúl Guglielminetti y Carlos Suárez Masón. Todos ellos están condenados por crímenes aberrantes que lesionaron gravemente los Derechos Humanos.
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