La búsqueda de José y Leo entrará este jueves en una etapa más focalizada después de cuatro jornadas de intenso trabajo en el río Gallegos, donde nuevos testimonios permitieron precisar el lugar en el que los hermanos fueron vistos por última vez.
Hasta el cierre del miércoles 28 de octubre no había novedades sobre el paradero de los niños de 10 y 12 años, desaparecidos desde la tarde del domingo en el sector de La Toma, en Palermo Aike.
El principal avance de la cuarta jornada fue la definición de un denominado “punto cero”, una referencia que permite organizar con mayor precisión el trabajo de los buzos y dividir el área en sectores.
Durante el miércoles se revisó aproximadamente una superficie de 50 metros de largo por 20 de ancho. Alrededor de ese punto quedó establecido un radio prioritario cercano a los 100 metros, aunque las autoridades aclararon que los rastrillajes continúan también sobre áreas más amplias.
La delimitación se logró a partir de información incorporada durante las últimas horas.
Uno de los adolescentes que estaba junto a José y Leo al momento del hecho aportó nuevos datos que, combinados con testimonios previos y otros indicios reunidos durante el operativo, permitieron precisar mejor el lugar donde los hermanos fueron vistos por última vez.
El trabajo de los perros especializados también había señalado sectores coincidentes con esa reconstrucción.
La búsqueda subacuática sigue siendo una de las tareas más complejas.
Los buzos trabajan en profundidades que oscilan entre los dos y siete metros, con una visibilidad prácticamente nula debido a los sedimentos del río.
En esas condiciones, buena parte de las inspecciones debe realizarse mediante el tacto. Las corrientes, la baja temperatura, las ramas y las raíces del fondo agregan riesgos para quienes ingresan al agua y obligan a mantener relevos permanentes.
El operativo cuenta ahora con 15 buzos especializados, entre ellos integrantes de Prefectura Naval Argentina.
A diferencia de los primeros días, también se incorporaron una ecosonda y una cámara subacuática.
La ecosonda permite obtener información sobre la profundidad y las características del lecho mediante pulsos acústicos, mientras que la cámara se utiliza para complementar las inspecciones en sectores determinados, aunque la turbidez limita considerablemente su alcance visual.
Las tareas dentro del agua se combinan con recorridas por ambas márgenes, cuatriciclos, drones y personal que continúa inspeccionando sectores en dirección hacia Güer Aike.
Durante el miércoles también se realizó un rastrillaje aéreo con un avión.
El apoyo desde el aire continuará este jueves con la incorporación de un helicóptero, prevista desde las primeras horas de la mañana.
La aeronave permitirá realizar recorridos a menor altura y observar márgenes, bancos y lugares de difícil acceso desde tierra. Está previsto que participen especialistas de distintas fuerzas involucradas en la búsqueda.
La concentración de buzos en el nuevo punto de referencia no implica abandonar el resto del río.
La estrategia combina dos niveles de trabajo: una inspección minuciosa sobre la zona considerada de mayor interés y rastrillajes más amplios para evitar que otros sectores queden sin revisar.
Pescadores y vecinos que conocen habitualmente el río también aportaron información sobre pozones, corrientes y características del fondo.
Las autoridades insistieron, sin embargo, en que cualquier colaboración debe canalizarse a través del comando del operativo y pidieron evitar ingresos particulares al río o búsquedas sin coordinación.
El objetivo es proteger tanto a quienes trabajan profesionalmente como a quienes, movilizados por la situación, intentan colaborar.
José y Leo desaparecieron durante la tarde del domingo 25 de octubre mientras estaban en el agua junto a otros dos adolescentes, que lograron salir.
Desde entonces, el operativo fue incorporando personal, buzos, perros, fuerzas federales, drones, tecnología subacuática y ahora también apoyo aéreo.
La quinta jornada comenzará con un escenario diferente al de los primeros días: el área prioritaria está mejor delimitada y los equipos cuentan con más herramientas para revisar cada sector.
Pero la complejidad del río sigue imponiendo condiciones difíciles.
Por ahora, la única certeza es que la búsqueda continúa y que todos los recursos disponibles volverán a concentrarse este jueves sobre ese sector que los equipos consiguieron acotar después de cuatro días de trabajo.