La Fundación Ovillo Terapéutico y el CENIN N° 3 de la Municipalidad de Río Gallegos desarrollaron la capacitación “Habitando el derecho a jugar”, una propuesta orientada a recuperar el valor del juego como herramienta de participación, inclusión, salud mental y construcción de vínculos comunitarios.
La actividad estuvo a cargo de Maribel Mancilla, estudiante avanzada de la Licenciatura en Psicopedagogía, y fue pensada para personas de todas las edades y ocupaciones, sin necesidad de contar con formación previa vinculada con la temática.
El punto de partida fue una preocupación concreta: el creciente lugar que ocupan las pantallas en la vida cotidiana y la pérdida de espacios de encuentro directo entre niños, adolescentes y adultos.
Juan Obando, titular del CENIN N° 3, explicó que el trabajo con la Fundación Ovillo Terapéutico comenzó a principios de año y que la intención fue construir alternativas comunitarias que permitan volver a compartir tiempo, cuerpo y experiencias.
“Empezamos a pensar cómo ganarle lugar a la pantalla, a eso que vemos que nos está complicando un poco la vida, sobre todo a los pibes, pero también a los grandes”, señaló.
La propuesta buscó ir más allá de la idea del juego como simple entretenimiento.
Mancilla planteó que jugar puede contribuir a la construcción subjetiva, al desarrollo de habilidades socioemocionales, al bienestar y a la posibilidad de imaginar otras formas de vínculo.
“Entendemos el juego como un ordenador psíquico, una construcción que nos permite desarrollar nuestra subjetividad, pensarnos a nosotros mismos e imaginar mundos posibles”, explicó.
La capacitación se desarrolló en dos jornadas, con una primera instancia más teórica y de intercambio y una segunda orientada a la planificación de propuestas lúdicas para espacios comunitarios.
El trabajo forma parte de una experiencia más amplia que ya viene desarrollándose en el CENIN N° 3 a través de “Jugarte”, una iniciativa que tuvo encuentros durante el año y que busca recuperar juegos tradicionales, fortalecer la participación familiar y sumar a distintas instituciones.
Desde la Fundación Ovillo Terapéutico remarcaron que el objetivo no es limitar el juego a la infancia, sino reconocer que también puede ocupar un lugar importante en la adolescencia y la adultez.
La propuesta apunta, además, a generar ámbitos de escucha, diálogo y reconocimiento del otro, especialmente en espacios barriales donde el encuentro cotidiano puede transformarse en una herramienta de prevención y acompañamiento.
Obando adelantó que la intención es sostener el vínculo con la Fundación e incorporar nuevas organizaciones.
“Todo el que quiera sumarse a esto está bienvenido; entre más seamos, mucho mejor”, expresó.
La experiencia dejó planteada una idea sencilla pero profunda: recuperar el juego no sólo como recreación, sino como una forma de encontrarse, participar y construir comunidad.