El presidente argumentó que muchos de estos contratos son considerados "basura" y que representan un gasto innecesario para el Estado. Aunque algunos de los trabajadores llevan décadas en el servicio público, Milei sostiene que su ingreso bajo esta modalidad no fue por voluntad propia.
La magnitud de estos despidos ha generado cierta controversia, llegando incluso a la renuncia del secretario de Transformación del Estado y Función Pública, Armando Guibert, la semana pasada. Guibert era el encargado de ejecutar los despidos en la administración pública bajo la dirección del gobierno de Milei.
Además de los recortes en el personal, Milei destacó su orgullo por haber dado de baja la obra pública, a la que calificó como un "foco de corrupción". Estas decisiones forman parte de la política de reducción del gasto público y la búsqueda de eficiencia administrativa promovida por el presidente.
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