En un documento titulado "No es la casta, el ajuste lo paga el pueblo", la CGT sostuvo que el plan de ajuste fiscal y cambiario generará una fuerte aceleración del proceso inflacionario, afectando los salarios de trabajadores formales e informales, economía social, cuentapropistas, autónomos y jubilados.
La central obrera enfatizó que estas medidas, lejos de constituir un ajuste ortodoxo, actúan como un disciplinador social. Además, alertaron sobre el impacto en las provincias con recortes impositivos y una transferencia de recursos de trabajadores y jubilados a la Nación, lo que podría llevar a la paralización de la actividad económica y la pérdida de puestos laborales.
Héctor Daer, cotitular de la CGT, expresó la preocupación ante la falta de un plan económico claro por parte del Gobierno y señaló que la CGT acompañará a los sectores perjudicados, aunque aclaró que no se habló de adoptar medidas de fuerza por el momento.
En un comunicado, la CGT ratificó los 15 puntos programáticos entregados a los candidatos presidenciales, destacando la importancia de defender la progresividad de los derechos laborales y sociales. Sin embargo, señalaron la ausencia de un interlocutor en el Gobierno y la incertidumbre sobre el rumbo económico.
Omar Plaini, titular del gremio de canillitas, calificó las medidas como neoliberales clásicas y criticó la falta de previsión del Gobierno. La CTAA también convocó a construir la más amplia unidad de la clase trabajadora para resistir el ajuste de Milei, denunciando las medidas como un "falso diagnóstico" que llevará a recesión e hiperinflación. La central determinó el estado de deliberación permanente para resistir el ajuste oficial.
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