Durante todo el proceso los adultos mayores son acompañados y asistidos y luego, mientras esperan unos minutos antes de retirarse, comentan su parecer por la atención recibida en un momento tan importante.
Una esperanza
Marta Fernández, con 71 años de edad, se emociona, y cuenta que sufre una enfermedad respiratoria, por lo que la vacuna “es un bálsamo, una esperanza de vida”. Agrega que siempre acude a los centros integradores municipales por temas de salud, “y sé que son muy amables”. Señala que la cuarentena fue complicada, “pero no tuve COVID”.
En referencia a la sensación luego de la aplicación de la primera dosis, la vecina expresó: “esto me da un alivio. La única opción que nos queda es vacunarnos. La vacuna nos cuida a nosotros y a los otros. Hay que vacunarse. Ya estamos más cerca”.
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