Uno a uno, subieron al escenario y compartieron sus historias: testimonios que pusieron cuerpo a las estadísticas y que, por momentos, quebraron la voz de más de uno en la platea.
El acto fue una respuesta directa a los efectos del abandono del Estado nacional y provincial, que, desde el 10 de diciembre, dejaron a los municipios a la intemperie. Pero también fue una celebración de la resiliencia comunitaria, de lo que puede hacerse cuando el Estado municipal no se esconde, sino que camina, escucha y transforma.
“El municipio no detuvo su marcha, pese al contexto adverso”, destacó Grasso, en un discurso donde agradeció al equipo de gestión, concejales, sindicatos, organizaciones barriales y a cada vecino presente.
Voces con nombre y apellido
Entre los relatos más conmovedores, estuvo el de Rocío Álvarez, quien accedió a una vivienda adaptada para su hijo con discapacidad:
“Estoy muy emocionada. Vivía con mi mamá, pero no estaba adaptado. No soy empleada municipal. Gracias de corazón al intendente y a María Grasso”.
También subió Gisela Marzala, referente del fútbol femenino:
“Los clubes femeninos estaban apagados y Pablo lo hizo realidad. Hoy jugamos el Torneo Nacional con tres equipos de Río Gallegos. Le pedimos al gobernador que se ponga a laburar con el intendente”.
Julieta Palacios contó que, gracias al Centro de Atención Primaria Peliche, le detectaron una trombosis a tiempo:
“Gracias a los médicos, estoy viva. Nos tratan a todos por igual”.
Leticia relató su experiencia como chofer del programa “Las Mujeres Conducen”, y agradeció el respaldo de la gestión y de la empresa CityBus por su política inclusiva.
Rocío Frías, emprendedora de Lavanda y Co., fue contundente:
“Todo lo que logré fue gracias a esta gestión. No conocí al intendente Pablo Grasso: conocí a Pablo, una persona con calidad humana”.
Fernando, de Laser King, contó cómo las ferias organizadas por el municipio les permitieron consolidar su negocio:
“Fui con un proyecto y se abrieron todas las puertas”.
Desde lo más cultural hasta lo más íntimo, los testimonios se multiplicaron: Freddy Garay, músico local, agradeció el apoyo a los hacedores culturales. Mónica Acuña valoró los talleres para niños en la Secretaría de Niñez. Viviana Barbería y Alfredo Metal pidieron por una Casa del Adulto Mayor. Gloria Gallardo, encargada del roperito del barrio Madres a la Lucha, destacó el acceso a salud en zonas postergadas.
“Hace 44 años me arrebataron a mi hijo”
Uno de los momentos más intensos de la jornada fue el testimonio de Maribel, vecina de Río Gallegos y madre de un niño desaparecido durante la última dictadura militar:
“Hace 44 años me arrebataron a mi hijo. A través de la Secretaría de Gobierno, me brindaron acompañamiento legal y psicológico. Me levantaron el alma y el espíritu. No estamos solas”.
También se expresó el pastor Segundo Gamín, referente de una comunidad religiosa que desarrolla tareas sociales:
“El municipio siempre estuvo. En tiempos duros, eso se agradece más”.
Una gestión con cuerpo y territorio
Este acto fue más que una exposición de obras y promesas. Fue una puesta en valor de la gestión municipal como escudo en tiempos de ajuste, cuando el Estado nacional retrocede y el provincial, en palabras de los presentes, “mira para otro lado”.
“No somos indiferentes. Somos una gestión que tiene nombre, calle y escucha”, repitió Grasso, cerrando entre aplausos.
Y si bien hubo críticas al abandono de Nación y Provincia, el foco estuvo puesto en lo que se hace, no en lo que falta. Porque como dijo una de las vecinas:
“Gracias por acordarte de los que no tenemos nada”.
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