La debilidad de la demanda aparece como el principal problema para industrias, supermercados y autoservicios mayoristas, de acuerdo con dos informes difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos sobre las expectativas empresariales para el período septiembre-noviembre de 2026.
Los relevamientos permiten observar un punto de coincidencia entre la producción manufacturera y el comercio: más de la mitad de las empresas consultadas considera que la falta de compradores limita sus posibilidades de aumentar la actividad.
Entre los industriales, el 53,6% señaló a la “demanda interna insuficiente” como el factor más importante que restringe la posibilidad de incrementar la producción. El porcentaje quedó muy por encima de la competencia de productos importados, mencionada por el 10,1%, y de la incertidumbre económica, que reunió el 6,7% de las respuestas.
La misma dificultad aparece con todavía mayor intensidad entre supermercados y autoservicios mayoristas. Allí, el 59,6% de las empresas identificó a la demanda como el principal obstáculo para aumentar la actividad comercial. En segundo lugar quedó el costo laboral, con 20,2%, seguido por el costo del financiamiento, con 6,7%.
El escenario industrial mostró además un deterioro de la confianza empresarial. El Indicador de Confianza Empresarial manufacturero se ubicó en -20,2% en agosto, frente al -17,2% registrado en julio.
De esta manera, el indicador profundizó su terreno negativo después de haber mostrado una mejora durante los meses anteriores. La comparación resulta relevante porque la confianza industrial no pasó de un registro positivo a uno negativo en agosto, sino que empeoró dentro de valores que ya eran negativos.
Uno de los componentes que más pesó sobre el resultado fue la situación de la cartera de pedidos. El 52,9% de las industrias consideró que sus pedidos se encontraban por debajo de lo normal, mientras que apenas el 2,2% respondió que estaban por encima.
La diferencia dejó un balance negativo de 50,7 puntos porcentuales y expone la magnitud de la preocupación empresarial por la evolución del mercado interno.
Las expectativas para los próximos tres meses tampoco muestran una recuperación firme. El 19,7% de los industriales consultados prevé que su volumen de producción disminuirá, mientras que el 15,4% espera un aumento. El 64,9% restante considera que se mantendrá sin cambios.
En materia de demanda interna, el 23,8% pronostica una reducción de los pedidos durante septiembre, octubre y noviembre. En sentido contrario, el 13,8% espera una mejora y el 62,4% no anticipa modificaciones.
La percepción sobre las exportaciones también muestra cautela. El 36,9% de las empresas industriales considera que su nivel actual de ventas externas se encuentra por debajo de lo normal.
Al evaluar la situación general de sus compañías, el 30% de los industriales la calificó como mala y sólo el 7,7% como buena.
El deterioro de las expectativas también alcanza al empleo. Para los próximos tres meses, el 16,5% de las empresas industriales anticipa una reducción en la cantidad de trabajadores, mientras que apenas el 3,7% proyecta aumentar su dotación.
Ese escenario convive con expectativas de nuevos ajustes de precios. El 30% de las industrias relevadas prevé aumentar sus precios durante el próximo trimestre.
Entre supermercados y autoservicios mayoristas, la situación presenta algunos matices. El 28,1% de las empresas calificó como mala su situación comercial actual, mientras que el 64% la consideró normal.
Las perspectivas para el trimestre septiembre-noviembre son algo más favorables que en la industria. El 19,1% espera una mejora de su situación comercial, el 74,2% considera que permanecerá sin cambios y el 6,7% anticipa un deterioro.
Sin embargo, esas expectativas todavía no se trasladan al empleo. El 13,5% de supermercados y mayoristas prevé reducir la cantidad de trabajadores y apenas el 2,2% proyecta incorporar personal. El 84,3% restante espera mantener sin cambios sus plantillas.
Los resultados de ambos informes muestran así un denominador común: la demanda aparece como el principal límite para ampliar tanto la producción industrial como la actividad comercial.
En el caso manufacturero, esa debilidad se refleja además en una cartera de pedidos deprimida, expectativas negativas sobre producción y empleo y un indicador de confianza que volvió a deteriorarse en agosto.
Para supermercados y autoservicios mayoristas, las expectativas sobre la situación comercial de los próximos meses son algo menos desfavorables, aunque la mayoría de las empresas tampoco espera cambios significativos y una proporción mayor prevé reducir personal antes que contratar nuevos trabajadores.