La inspección surge en parte por las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley, quien expresó su sorpresa por la presencia de fuerzas armadas chinas operando en Neuquén. Según Stanley, estas fuerzas chinas estarían desplegadas en secreto en la estación espacial, lo que ha generado interrogantes sobre sus actividades.
Científicos y funcionarios argentinos que participaron en el proyecto han revelado que el personal chino en la estación consiste en cinco científicos, un electricista y un cocinero. Aseguran que la estación está equipada para seguir satélites o naves espaciales y niegan la posibilidad de espionaje sobre territorio estadounidense debido a la curvatura de la Tierra.
En cuanto a la seguridad del predio, se aclara que está a cargo de la Policía de Neuquén y, en el pasado, de una empresa privada, nunca de soldados chinos. Además, se destaca que la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) tiene acceso a la información recopilada por China a través de un convenio específico.
El Gobierno neuquino busca mantener un equilibrio diplomático entre Estados Unidos y China, considerando las relaciones económicas con ambos países. En este sentido, el portavoz Manuel Adorni enfatizó que las inspecciones técnicas se llevarán a cabo para garantizar la naturaleza científica de la actividad en la estación.
Por su parte, el presidente Javier Milei subrayó la importancia de mantener relaciones comerciales con China, aunque reafirmó el alineamiento del país con el occidente moderno, especialmente con Estados Unidos e Israel.
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